Una pequeña reflexión, en este paréntesis forzado de la Gira que estoy realizando este otoño “promocionando mi último trabajo”, y que me ha llevado a los sitios más variopintos del territorio peninsular (e incluso insular), gira en la que muchos de vosotros estáis al tanto de mi periplo, ya que sois puntualmente informados de las diferentes entrevistas que he ido realizando. Y es que uno no puede abstraerse de que estamos absorbidos por la palabra crisis, ya sea financiera, económico, o del tipo que prefieran. Por ello después de una serie de acontecimientos desafortunados que he vivido y una vez aprendido, y mucho, de los errores cometidos, quizá lo que me haga falta no es otra cosa que lo que tuvo el protagonista de la magna obra de Woody Allen en cantidades industriales. No es el momento de entrar en el verdadero debate moral que plantea “Match Point”, o buscar respuestas relativas a como debe comportarse y actuar uno si se enamora de la persona equivocada, en el momento menos oportuno y en el lugar menos conveniente. Por el momento me conformo con un poco de suerte.
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