domingo, 7 de febrero de 2010

HELLO, DEXTER MORGAN



Con estas palabras se desencadenan los acontecimientos que crearán un antes y un después en la vida de nuestro forense- psicópata favorito. Hace más de 24 horas que he terminado de ver la cuarta temporada de Dexter y tengo que decir que todavía estoy en un estado de shock, totalmente conmocionado y perplejo por el que considero que es EL MEJOR FINAL DE TEMPORADA QUE JAMÁS HABRÁ, y que debe situar a esta serie desde YA en un lugar de honor, próximo a Los Soprano y The Wire, en la reciente historia catódica



Recapitulemos. Hará eso de cuatro años que se estrenó una serie con la que a priori muchos no esperaban gran cosa. Su temática, eso sí, era un tanto original: la historia cotidiana de un forense especializado en sangre, de la Policía Metropolitana de Miami (escenario fundamental en el desarrollo de la historia) que de noche se transformaba en un psicópata meticuloso que elige sus victimas entre asesinos que han escapado indemnes de las garras de la justicia, todo ello siguiendo el código impuesto por su padre adoptivo, ya conocedor de las “bondades” de su vástago. Pues bien, esa primera temporada fue una bocanada de aire fresco (ah, el mítico Ice Truck Killer), si bien ya pensábamos de aquella que, tras esa primera tanda, el filón estaba ya agotado.

Pero llegó la segunda temporada, y todos nos quedamos con la boca abierta. Era todavía mejor. Y la tercera temporada aguantaba el nivel de manera sorprendente. Los guiones cada vez más desarrollados habían encontrado la clave mágica: no repetirse en búsqueda de tramas nuevas que resultaran suficientemente atractivas para crear un estado de adicción.

Y llegó la cuarta temporada, y lo que parecía imposible se ha hecho, como no, realidad. La relación-enfrentamiento entre Dexter y su auténtico espejo, Trinity (encarnado magistralmente por John Lithgow), un asesino en serie con parecidas cargas familiares que la de nuestro protagonista, supera todo lo visto hasta la fecha. En esta tanda, los cinco primeros episodios constituyen una presentación inmejorable del próximo objetivo de Dexter para saciar sus ansias de sangre, marcada también por el retorno de uno de nuestros personajes favoritos, el Agente Especial Lundy( gran Keith Carradine).

Tras este crescendo inicial, el ritmo quizás se ralentiza durante tres o cuatro episodios, lo que resulta necesario para profundizar en la relación que se desarrolla entre los dos personajes principales. Aquí, Dexter necesita las respuestas que quizá sólo le puede dar su adversario: ¿cómo se puede hacer compatible ser padre y ser asesino? Todo desemboca en los enormes tres últimos episodios, que te mantienen con una tensión a duras penas soportable. Pero todos los elogios y parabienes que merece esta temporada quedan sin dudas empequeñecidos por ese final, ese desenlace tan absolutamente demoledor que todavía a estas alturas no nos acabamos de creer.

Mientras esperamos ansiosos esa quinta temporada, que ya me atrevo a vaticinar que será la mejor de todas, me permito impartiros una orden. Esta serie hay que verla en V.O. Los enormes matices en la voz de Michael C. Hall desaparecen en un doblaje increíblemente chapucero que reduce a la mínima expresión una interpretación que ya ha pasado a la historia. Por subtítulos no será

http://www.tvsubtitles.net/tvshow-55-4.html.