martes, 19 de febrero de 2008

A PETICIÓN POPULAR...

La verdad es que cuando se publicó este micro relato el pasado otoño en El País, me llamó poderosamente la atención por su simpleza y absoluta fidelidad a la realidad, pero al mismo tiempo por su originalidad. Formaba parte de un concurso que organizaba el País de la Tentaciones, EP3, o como quiera que se llame ahora el suplemento de los viernes. Lamentablemente desconozco quién es su autor, porque entre otras injustas razones no resultó ganador. Ello no impidió que decidiera reenviarlo vía mail a mis conocidos, y la reacción que desencadenó fue prácticamente unánime, creando un pequeño culto en torno al mismo (bueno, hubo quien no lo entendió, pero en fin...) Por ello, a petición popular...A y B

A y B

A es un hombre. B es una mujer. Antes de lo que ustedes piensan, A y B estarán retozando en la cama. A baila. Baila en la pista de baile, que para eso está. B habla. Habla mucho y habla bien. A detiene su baile y marcha a la barra, donde el barman le brinda una birra que empieza a beber. Llega B, que abandona a sus amistades y aborda al camarero para arrebatarle algo de agua. A observa a B y llega a la conclusión de que A + B = algo muy interesante. Decide llevar a cabo tal operación. B es súbitamente interpelada por A, que se lanza en un lento pero jovial discurrir. —B? —pregunta A. —B. A? —contesta B. —A. A. A. —narra A. —A? A? B. B. —inquiere y responde B. —A. A. A. A. —continúa A. —B. A? A? A? —sigue preguntando B, que sabe a todo A le gusta vender A. A sigue hablando sobre A un buen rato, mientras B ríe y contesta sobre B a las preguntas que sobre B hace A. Mientras esto sucede, las distancias van acortándose y A y B sienten impulsos de ser AB. —A, B. B, A. A y B. AB. —va proponiendo entre juegos y sutilezas A. B se lo pone difícil, pero le ríe sus As y sus Bes. A besa a B y B se deja besar. La pasión que emana de los roces entre A y B crece tanto como disminuyen sus deseos de hablar sobre A y B para simplemente regodearse en ser A y B. Tras un lapso de tiempo no inferior a bastante, en que A y B sienten convertirse en los únicos A y B de los alrededores, deciden correr como unos descosidos a la casa de A o de B. Obviamente, por el camino, A vuelve a hablar de A, pero cuidando cuándo preguntar sobre B para que B no piense que A solo piensa en A. B, que es más lista de que lo que A piensa, es perfectamente consciente de estos pensamientos de A, y por la experiencia que tiene con anteriores A, sabe cuánto fiarse de lo que A dice y no dice. B no es una típica B. Es una B muy B. Pese a que A queda obnubilado por B y a B le encanta A, por motivos A o B nunca volverán a retozar juntos en la cama


Publicado en El País el 15.10.07

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